EL INSÓLITO HALLAZGO DEL IBIS EREMITA

Todos los años pido a los alumnos de la asignatura Biología-Geología de 1º de ESO, que aprovechen las ocasiones que la naturaleza nos presenta, de vez en cuando, en forma de organismo especial o inusual, y que tomen fotografías o vídeos de esos hallazgos inesperados, para así poder analizarlos y compartirlos posteriormente en clase. En algunos casos han sido insectos exóticos o reptiles con pigmentación anormal y, en el último caso registrado, un ave poco común y de plumaje negro que portaba una anilla en cada pata además de un transmisor. Fue Aitor Salazar, alumno de 1º de ESO B, el autor de este insólito hallazgo.

Pues bien, se encontraba Aitor paseando por el término municipal de Chiclana de la Frontera, cuando se encontró el cadáver de un ave al borde de un camino. Pronto le llamó la atención su aspecto, de plumaje negro homogéneo pero sin plumas en la cabeza y su pico largo y curvo. Además, para reforzar esa primera impresión, el ave portaba anillas en las patas y un transmisor sujeto a la espalda por un pequeño cinturón.

Como yo le había indicado, Aitor tomó varias fotografías que sirvieron para identificar posteriormente al ave como perteneciente a la especie ibis eremita, de nombre científico Geronticus eremita.

Aquí dio comienzo una interesante historia de investigación y descubrimiento conjunto que aún no ha terminado. La anilla metálica llevaba marcado el nombre de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que tiene su sede en el País Vasco, más concretamente en San Sebastián, junto a un código alfanumérico. Aitor y yo entramos en la web de esta sociedad científica y hallamos una página específica donde se encontraba un cuestionario en blanco para informar de los hallazgos de aves marcadas con sus anillas. La colaboración ciudadana es, la mayoría de las veces, imprescindible para conocer los desplazamientos de las aves en sus migraciones.

Una vez rellena la ficha con los datos que se solicitaban, entre ellos las coordenadas geográficas y las numeraciones de las anillas, una metálica y la otra de color, marcamos la pestaña de envío. Al día siguiente se pusieron en contacto con nosotros para agradecernos nuestra colaboración e informarnos de las circunstancias del anillamiento.

Efectivamente, se trataba de un ejemplar de ibis eremita, como ya habíamos determinado previamente, anillado en el propio nido cuando era un polluelo y, por ese motivo, de sexo desconocido en ese momento. El ave fue anillada en Vejer de la Frontera (Cádiz) el 19 de febrero de 2021. Por lo tanto, en el momento de su muerte debía tener unos dos años y ocho meses de edad aproximadamente.

Desde hace muchos años, pertenezco a la Sociedad Gaditana de Historia Natural, una sociedad científica de características parecidas a Aranzadi, y que ha promovido la reintroducción del ibis eremita en la provincia de Cádiz y, por lo tanto, en el sur de Europa, de donde desapareció hace varios cientos de años. A nivel mundial, la única población en libertad que existía a principios de este siglo, estaba ubicada en una franja costera y acantilada de Marruecos, concretamente al sur de la ciudad de Agadir, estando formada sólo por unas 50 parejas. Es decir, la especie se encontraba al borde la extinción. Debido a ello, Marruecos creó el Parque Nacional Souss-Massa, con la intención de proteger a los últimos ejemplares de esta especie.

A mediados del siglo XX, varios zoológicos europeos se hicieron con pollos de ibis eremita para aumentar sus colecciones de aves exóticas, entre ellos el Zoobotánico de Jerez de la Frontera. Pero, entonces, los responsables técnicos de estos zoológicos se dieron cuenta de la importancia de coordinarse para la cría en cautividad y conservación a largo plazo de esta especie, que en estado salvaje estaba recuperándose, pero demasiado lentamente. El trabajo laborioso de los zoológicos ha llevado a conseguir la cantidad de 1000 ibis en cautividad. Por ello, el Zoobotánico de Jerez y otros zoológicos, han intentado en varias ocasiones devolver a algunos ejemplares a la naturaleza. Pero, estos ejemplares liberados han encontrado muchas dificultades para vivir de forma salvaje pues, después de varias generaciones cautivos, han perdido las habilidades para vivir en libertad.

Actualmente, en Andalucía se lleva a cabo el Proyecto Eremita, que es el nombre que recibe el plan conjunto del Zoobotánico de Jerez y la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, y que comenzó liberando varios ejemplares de ibis eremita en la costa de la comarca de la Janda en el año 2003. A esta suelta le han seguido otras, y la reproducción por fin en libertad, y por primera vez, en el Tajo de Barbate en el año 2008.

Pero la vida de estas aves en una zona litoral, cada día más urbanizada, es realmente difícil, y prueba de ello es el ejemplar muerto que encontró Aitor recientemente.

Así las cosas, desde el Zoobotánico de Jerez se puso en contacto conmigo uno de los principales responsables del Proyecto Eremita, mi amigo y biólogo Íñigo Sánchez, con el que llevaba algún tiempo que no me comunicaba, pues a través de Aranzadi le había llegado la noticia de nuestro hallazgo. Nos dio las gracias y nos pidió que le devolviéramos el transmisor que portaba el ave, pues la revisión y análisis del estado del aparato podía ofrecer valiosos datos que explicaran qué había fallado en la monitorización del ave. A través de transmisores como el que encontramos y una aplicación instalada en el móvil, se puede geolocalizar en todo momento a los ibis que lo portan, lo que resulta muy importante para comprender las tendencias de expansión de la especie y poder recuperar a las aves en caso de accidente, lo que es bastante más habitual de lo se quisiera.

Además, Aitor fue invitado por Íñigo a visitar el Zoobotánico de Jerez este sábado pasado junto con sus padres, para que conociera de primera mano los trabajos de investigación del zoo con los ibis eremita. Las fotografías son muestra de esta interesante visita que, como yo le indicaba a mi buen amigo Íñigo en un wasap de agradecimiento, no creo que se le olvide nunca.

Aitor Salazar Brenes cursa actualmente 1º ESO en el colegio Argantonio (Cádiz) y está preparando un trabajo monográfico sobre los ibis eremitas y su reintroducción en el sur de España.

José María Torres Castillo es profesor de Biología en el colegio Argantonio (Cádiz).